Viernes, 15 de enero de 2010

Recomendaciónes

Continuando con la investigación: “ la poesía como una pedagogía y la educación básica ”

 

Uno de los temas centrales de la pedagogía es cómo aprende el niño como sujeto activo del proceso educativo y como objeto de la tarea del docente. El niño suele entrar a la escuela a los tres o cuatro años momento en el cual utiliza las naciones como mecanismo de aprehensión del mundo. En la escuela encuentra un mundo nuevo que le exige un importante esfuerzo creativo y de adaptación. Su pensamiento funciona a través de imágenes encadenadas de causa y efecto lo que le permite el desarrollo de "cierta lógica" que le lleva a considerar el mundo en forma fantástica.

A los siete años, empieza para el niño la vida de la razón y este logro se da gracias a la capacidad de asimilar conceptos. Su comprensión de la realidad, su juicio va a dejar de estar en manos de imágenes y vivencias subjetivas, para pasar a depender de la razón y este hecho está determinado por la maduración de nuevos mecanismos mentales que le facilitarán operaciones de supraordinar, infraordinar, isoordinar y excluir.

En este aspecto, la escuela cumple un importante papel y los aprendizajes a partir de este momento van a constituir el eje de toda la actividad escolar: aprendizaje de la lectura, de la escritura, de los primeros conceptos de la vida social, lo que sin duda ofrece al niño una amplia posibilidad de intereses y de enriquecer sus instrumentos de pensamiento, y de comprender el mundo que le rodea.

Lentamente en esta etapa irá forjando en las relaciones sociales su propio criterio de auto-estima. Por lo tanto, ser aceptado va a constituir su mayor estimulo y ser rechazado una amenaza para su auto-valoración. En tal sentido tanto el docente como los adultos juegan papel importante. De todo lo dicho hasta aquí se deduce el valor que tiene en todo aprendizaje como instrumento de trabajo intelectual y la auto-valoración.

A partir de los doce años, el niño entra en una nueva situación escolar y de vida que le plantean nuevas dificultades. Ya con una inteligencia madura a nivel un pensamiento formal, con posibilidades de expresar y de emitir juicios, lo que le permite comprender, analizar e interpretar la realidad inmediata gracias a que puede deducir, inducir y realizar inferencias.

A partir de los quince años entra en una etapa decisiva de su vida, operan profundos cambios no sólo afectivos sino en el terreno del pensamiento. Intelectualmente está maduro para realizar abstracciones, generalizaciones y utiliza con propiedad las proposiciones. Las operaciones intelectuales propias de esta etapa son el análisis, la síntesis, la formulación o refutación de teorías.

Con este bagaje se espera que ingrese a la universidad. En ella se prioriza el mundo de objetivo, de los contenidos y la acumulación de conocimientos, y en general los intereses afectivos y vitales se sacrifican en beneficio de la academia y de la investigación.

Pero no esta resuelto el problema, ya habíamos anotado antes que los jóvenes ingresan a la universidad con serias carencias metodológicas y actitudinales y que es necesario desarrollar ciertas competencias. En tal sentido empecemos por preguntarnos: ¿Cuándo y cómo comienza a leer y a escribir el niño?. Sin duda este aprendizaje se realiza en la familia y se refuerza en la escuela, a través de metodología iniciales referentes al reconocimiento de palabras o letras. En la escuela primaria la lectura merece consideración especial porque es allí donde se desarrollan los buenos o malos hábitos de la lectura. Al niño necesariamente hay que orientarlo y guiarlo en los procesos tanto de la lectura como de la escritura: de ella depende el éxito del joven en la vida escolar.

Despertar pasión por la lectura y la escritura es una tarea que debe iniciarse desde las etapas más tempranas del ser humano. Debemos explorar inicialmente al niño en la competencia a través de textos recreativos, de amplio y rico colorido. En ese grupo, cuentan las fábulas y cuentos. Pero en virtud de los propósitos del presente escrito se debe trabajar con ellos la crónica, con el propósito de ir familiarizando al niño con textos de estructura no sólo informativo sino también argumentativo.

Recordemos que iniciar al niño en el mundo del texto, es contribuir a evitar los fracasos de la escolaridad y la crisis de la investigación en la universidad. A continuación se dan pautas para la enseñanza de la lectura en el nivel primario y el estímulo de la escritura argumentativa como el paso inicial en los propósitos de enseñar a pensar por sí mismo.

R1. Escuche siempre que el niño hable e interésese por establecer un diálogo coloquial, haga referencia a un libro.

R2. Lea en voz alta con excelente pronunciación, recuerde que el niño aprende imitando.

R3. Observe las imágenes de los libros y las revistas, pídale que interprete.

R5. Elija antes de empezar la lectura, un sitio especial, agradable y cómodo.

R6. Si usted no ha encontrado el verdadero placer en leer, es casi imposible contagiar al niño de la importancia de la lectura.

R7. Si usted tiene afecto y hábitos de lectura empiece por comentar al niño sus propias lecturas provocando asombro y curiosidad por parte del menor.

R8. Respete los intereses particulares del niño y explore cuales son los temas que despiertan en él entusiasmo y motivación por leer.

R9. Utilice libros y escritos con lenguaje claro, sencillo y que no contengan frases o palabras de difícil asimilación en cuanto a su significación y contextualización.

R10. Visite bibliotecas, librerías y ferias de libros con el niño, permita que él aprenda a jugar con los textos.

R11. Organice un lugar para o rincón de libros para ser utilizado por el niño.

R12. Prémielo por cuidar o mirar los libros y cuando estos se dañen por cualquier circunstancia, intente arreglarlos con él.

R13. Siempre que desarrolle el ejercicio de leer con el niño, procure hacerlo usted de primero.

R14. Cuando compre libros para ser leídos por menores tenga en cuenta las siguientes recomendaciones: a- que sean de excelente calidad, b- que respondan a distintos géneros, c- que tengan letra fácil de leer por ellos, d- que tengan excelente soporte gráfico, e- asesórese de expertos o entidades conocedoras que le permitan descubrir lo nuevo y lo mejor.

R15. Nunca lo obligue a leer, persuádalo o motívelo con temas que despierten el interés.

R16. No lo obligue a leer en voz alta, primero estimule su autoconfianza y la espontaneidad.

R17. No haga comparaciones, estimúlelo destacando sus logros.

R18. Estímule la curiosidad y el espíritu investigativo por medio de la pregunta.

R19. Despierte el interés por aprender cosas nuevas e útiles.

R20. Elogie los comentarios que el niño realice y que denoten sensibilidad por la estética.

R21. Enseñe al niño a leer como se habla con música y pausas que den sentido al texto.

R22. Haga que el niño se interese por libros adecuados en momentos adecuados.

R23. Cuando el niño este más grande y sus intereses de lectura se han más amplios se debe impulsar la creación de equipos o clubes de lectura que culminen realizando foros sobre los temas leídos.


Tags: Apoyo, Comentario

Publicado por gladysg @ 17:45  | Recomendaciones
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